diciembre 24, 2009

“Llegar al área y no poder patear al arco es como bailar con tu hermana.”

Diego Maradona, seleccionador de Argentina.

Frío, frío, y más frío. Eso es lo que se encontró el Rayo a su llegada, de nuevo, al campo de Tabarca. Y para colmo, el Rayo cerraba la jornada, sabiendo lo que habían hecho sus principales adversarios a batir, pero enfrentándose también a un clima hostil y poco propicio para la practica del deporte rey. Además, lo que aún no sabían los jugadores rojillos es que, además de la oscuridad rota por los potentes focos, un día horrible de bajas temperaturas y mal horario, se enfrentarían al que posiblemente haya sido el partido más bronco de toda la temporada.

Una vez más, Angie faltaba a la cita. Es una pena, primero por el gran partido que desarrollo la anterior jornada, y sobretodo por que la falta de continuidad, viniendo un partido si, y dos no, puede acarrearle problemas para la segunda vuelta del campeonato. Por lo demás, el Rayo podía alinear su once de gala, desde el portero hasta la referencia en ataque. Además, esta vez no contábamos con nuestro talismán, pero, aunque de sexo contrario, vino a vernos un espectador de lujo. Fono, recién llegado del taco de la bota de Italia, no estaba dispuesto a perderse un partido del equipo de sus amores, aquel que le vio crecer, donde empezó a marcar la diferencia a base de tantos, esfuerzo, entrega y un amor por el Rayo que pocos le han dedicado. Por lo que sé, futbolísticamente esta de parón, de año sabático, puesto que el calcio italiano poco tiene que ver con la liga española, donde el gol es el único lenguaje que se entiende en el campo. Por ello, ha decidido colgar las botas de manera momentánea y disputar algún partido benéfico y con fines solidarios que ahí le propongan. Es un orgullo tenerte de nuevo, Fono.

Nostalgia aparte, que el partido comienza. Después de un calentamiento no del todo eficaz, el árbitro, un latino de poco más de metro y medio, daba orden de empezar. Se puede decir que hubo más goles que ocasiones. El Rayo se dio un festín en la primera parte gracias a un equipo poco organizado en la defensa, blandito en el ataque y con pocas ganas de interesarle el fútbol. Nos pusimos por delante en el marcador, que, sin darnos cuenta, ya reflejaba cuatro goles a favor sin apenas haber sudado la camiseta; eso fue lo que empezó a calentar los ánimos. El Rayo solo se dedico a imponer su fútbol, mientras que el contrario a arremeter contra el arbitro, a protestar ante el o ante el equipo rojo, y a ir sacándonos poco a poco del partido. Hubo dos o tres roces antes de acabar la primera mitad.

Pero quisiera quedarme con otros datos que no sean esos. En primer lugar, la vuelta de Nico a la titularidad; jugador de casta y corazón, no paró el tiempo que estuvo sobre el césped. La banda izquierda fue suya, haciendo de lateral y extremo a partes iguales. Además, hizo un tanto que le elevó la moral e hizo sentirse de nuevo parte de esta institución. Por otro lado, Felgo, al que la jornada pasada un golpe en la pierna le hizo retirarse antes de tiempo, marcó el que por ahora es su primera tanto con la elástica roja. Y me dio la sensación de que el se alegró mucho, pero aun mas el equipo entero. Todos fueron a abrazarle y arroparle con el cariño que nos caracteriza. Seguro que caerán muchos más.

Poco después de esos dos goles, llegaría el del equipo contrario de falta. Un error en la colocación de la barrera, sumado a la confianza del portero, hizo que encajara su primer gol; pero eso no fue lo peor, contando que el partido estaba ganado desde el minuto uno, sino que ese error saco al arquero rojo del partido. Es muy exigente con su trabajo y su rol en el equipo, y es por ello que exige a los demás jugadores el mismo compromiso y entrega. Ese gol, a priori insignificante traería más consecuencias.

En la segunda más de lo mismo. El Rayo volcado arriba, sin importarle que les sacábamos seis goles de diferencia. Solo pensaban en aniquilar al rival, cebarse con el y matar el frío a golpe de goles y fútbol. Y ellos, a lo suyo. Protestando a un endeble colegiado que se guiaba por el grito de las patadas que daba uno u otro quipo para medir la gravedad del asunto. Un árbitro que no sabía si apuntar a derecha o izquierda en un saque de banda, y por ultimo, un árbitro al que el partido se le iba de las manos. Hasta que, precedido por un plantillazo claro a un zaguero rayista, vino el segundo gol rival. Las protestas fueron en vano. Pero los nervios no habían hecho más que activarse, y estaban a flor de piel.

Todo se desencadenó tras una horrible falta que cometieron sobre Nacho. Los tacos, apuntando a su tobillo, le alcanzaron a destiempo y sobretodo, a mala fe. ¿A qué viene ese tipo de entradas, tirándose al suelo, en la medular del campo? El grito fue mayúsculo y estremecedor. Y Nacho, obviamente, se encaró. Pero no fue solo. El arquero, que lo veía venir, corrió a exigir explicaciones de tan absurda falta y, de paso, a arremeter contra un jugador, que aunque no tuviera nada que ver en ese momento, había calentado el partido desde el primer minuto, amenazando a nuestros jugadores, llorándole al arbitro y con unas maneras propias de alguien que no ama este deporte.

El resultado era el previsible. Nacho retirado con las asistencias medicas, azul para el portero, y el de la falta en el terreno de juego. Todo muy justo. En fin, salvando ese incidente, el Rayo acabó el partido metiendo un par de manitas a los antifutbol, que luego deportivamente aceptaron nuestras manos así como nosotros las de ellos. Ricky, polivalente, guardo la meta roja durante 5 minutos, donde se reivindicó como arquero. Pero ese puesto ya esta ocupado, y si no echad un vistazo a los goles en contra…

Y ya que me he quedado en Ricky hablare un poco de el, y de sus dos compañeros de profesión, que juntos, como el tridente de Neptuno, amo de los océanos de la mitología romana, forman las tres puntas. En primer lugar Nano. Ayer seguramente cuajó su mejor partido de la temporada. En los partidos pasados ha estado a medio gas, algo torpe y fondón, sí. Pero eso puede cambiar en un partido. Se colocó como extremo derecho, a lo Messi, entrando siempre por el centro y también haciendo las veces de carrilero. Varias fueron las joyitas que dejo en el campo, como un par de regates, mas bien fintas, sin tocar siquiera el balón, pegadito a la línea de cal, que hicieron tambalearse y dejar en evidencia al defensor. Participativo y en buena forma, volvió a encontrarse con el gol, esta vez no de rebote, y se mantuvo fresco todo el partido. Quizás estemos ante el Nano de hace unos años, referencia en ataque y alma del equipo. Solo espero que continuidad sea la palabra que mas le acompañe de aquí a final de temporada.

Qué decir de Luigio. Dos goles, asistencias, sumado a su descaro, su atrevimiento, su hambre. Además, este partido, follonero y sucio, son de los que les gustan al pequeño Luis. Se crece, se divierte viendo la desesperación contraria; se siente grande ganando saltos a gente que le sacan dos cabezas. Juega tranquilo cuando el rival es más agresivo, y eso lo hace de maravilla. Sin duda, la pelea por el pichichi con este jugador solo hay una persona que se la pueda discutir: Ricardo Martín Erice, Ricky.

Cuatro charros, ya, pero es que la pasada fueron tres, y antes habían sido dos. Y sigo, el primer partido no jugo, casualmente el único que contamos como derrota. Es que aquí hay algo muy claro, que el joven del equipo es un “9” puro. Que no piensa, solo actúa. Que no pregunta, dispara. Que se mueve por instintos, por el olfato goleador que solo tienen los asesinos, los Pippo Inzaghi, los David Villa, los Piojo López y los Diego “Il Príncipe” Milito de turno. De gran envergadura y gatillo fácil, ha conseguido once dianas y ha dado otras tres… Carácter tampoco le falta. Peleón e inconformista, ha demostrado que desde que salta al campo solo quiere meter goles a costa de lo que sea, y eso es un poco lo que necesitamos en el Rayo. Querer ganar, creer que podemos ganar a todos, y enfadarnos mucho, muchísimo, si eso no se consigue. Solo podemos perdonarnos haciendo partidos de absoluta entrega como la famosa remontada del 3-5. Solo sudando sangre tendremos la salvación del perdón. Y ese espíritu lo lleva Ricky muy adentro. Sin andarse con tonterías, él no quiere bailar con su hermana, eso es perder el tiempo…

+INFO en www.rayitomadrid.com

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